La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

viernes, 22 de febrero de 2008

Cuando fuiste Bob

1. Poema inspirado (en parte) por la lectura del cuento “Bienvenido, Bob”, de Juan Carlos Onetti


CUANDO FUISTE BOB


¿Qué hiciste de Bob, dime?
Por más que busco ya no le encuentro.
En este tú de ahora sólo está Roberto.
¿Quién lo mató?
Dirás que fue la rutina, la realidad, el mundo.
O tal vez me eches la culpa
por no haber sabido quererte,
por convertirme en la versión de Inés
que sólo era un “no” alrededor.
Yo te digo que fue un suicidio en propia mente
la negación más profunda del que quisiste ser algún día
la desolación más desolada de quien siempre buscó perder (se).
Roberto es uno más,
deshecho ya desde su más oscura infancia,
elegido por la derrota
hace ya mucho tiempo,
mucho,
mucho antes incluso de ser Bob.
Vuelve, Bob, gritan todos.
Pero Bob ya no puede oirles.
Se volvió Roberto
y ya no hay vuelta atrás.


2. Para quien no conozca el cuento: antecedentes

(NARRADOR): “Es seguro que cada día estará más viejo, más lejos del tiempo en que se llamaba Bob, del pelo rubio colgando en la sien, la sonrisa y los lustrosos ojos de cuando entraba silencioso en la sala (...)

Igualmente lejos – ahora que se llama Roberto y se emborracha con cualquier cosa, protegiéndose la boca con la mano sucia cuando tose – del Bob que tomaba cerveza, dos vasos solamente en la más larga de las noches, con una pila de monedas de diez sobre su mesa de la cantina del club, para gastar en la máquina de discos. Casi siempre solo, escuchando jazz, la cara soñolienta, dichosa y pálida (...)

(BOB al narrador): “Usted no se va a casar con mi hermana Inés porque usted es viejo y ella es joven. Usted es un hombre hecho, es decir, deshecho, como todos los hombres a su edad cuando no son extraordinarios. Claro que usted tiene motivos para creer en lo extraordinario suyo. Creer que ha salvado muchas cosas del naufragio. Pero no es cierto”.

(Narrador): “Yo miraba a Inés y era ‘no’, sabía que era ‘no’ todo el aire que la estuvo rodeando”

“Ahora hace cerca de un año que veo a Bob casi diariamente, en el mismo café. Cuando nos presentaron – hoy se llama Roberto – comprendí que el pasado no tiene tiempo y el ayer se junta allí con la fecha de diez años atrás (...) Era trabajoso escarbar en la cara, las palabras y los gestos de Roberto para encontrar a Bob y poder odiarlo.

Cuando iniciamos esta segunda amistad que espero no terminará ya nunca, dejé de pensar en toda forma de ataque (...) Mi odio se conservará cálido y nuevo mientras pueda seguir viendo y escuchando a Roberto; nadie sabe de mi venganza, pero la vivo, gozosa y enfurecida, un día y otro. Hablo con él, sonrío, fumo, tomo café. Todo el tiempo pensando en Bob, en su pureza, su fe, en la audacia de sus pasados sueños. Pensando en el Bob que amaba la música, en el Bob que planeaba ennoblecer la vida de los hombres construyendo una ciudad de enceguecedora belleza; el Bob que no podía mentir nunca; el Bob que proclamaba la lucha de jóvenes contra viejos, el Bob dueño del futuro y del mundo. Pensando minucioso y plácido en todo eso frente al hombre de dedos sucios de tabaco llamado Roberto, que lleva una vida grotesca, trabajando en cualquier hedionda oficina, casado con una gorda mujer a quien nombra “mi señora”; el hombre que se pasa estos largos domingos hundido en el asiento del café, examinando diarios y jugando a las carreras por teléfono.

No sé si nunca en el pasado he dado la bienvenida a Inés con tanta alegría y amor como diariamente doy la bienvenida a Bob al tenebroso y maloliente mundo de los adultos”.


3. El cuento completo (sólo para letraheridos)

9 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

No he querido leer el cuento antes de dejarte el comentario, pues me quedo con lo que me transmite tu poema, me recuerda algo que escribí hace tiempo sobre las vidas paralelas que existen en uno mismo, aquel poema a mi me lo inspiró -Dos mujeres en Praga- de Juan José Millás. El ser soñador muere, muere en su fracaso y no lucha....queda el ser pusilámine y mediocre...eso me tramistó tu poema.

Ahora voy a lerr ..el argumento, jajaja.
UN beso y buen finde

Maribel Sánchez dijo...

Lo leí hace tiempo, tu poema es perfecto para este cuento, creo que voy a buscar el libro nuevamente y darle un repasillo que lo tengo medio olvidado.

Un besazo

Dashina dijo...

Da para pensar, cuando se muere una parte de nosotros porqué suele ser la menos seria? La más impulsiva y jovial? Será que al hacernos mayores nuestras obligaciones (sobretodo las autoimpuestas) nos envejecen como no debieran.

He de pasar a leer el cuento.

Besos!!

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...

El poema es cojonudo, simplemente.
En cuanto al tema Bob Roberto, creo que detrás está la supervivencia, intentar no sentirse rechazado por el entorno, porque a todos nos gusta en el fondo formar parte de algún tipo de colectivo, para sentirnos queridos , o qué sé yo.
de todas formas, está el derecho a cambiar a mutar, tampoco tiene porqué ser malo ni debe menospreciarse. también la lectura puede ser de descontento con el anterior yo, por qué se penaliza tanto cambiar en esta sociedad? somos muchas personalidades, en ocasiones potenciamos una, en otras otra, pero en el fondo somos los mismos, un caleidoscopio.
Repito, el poema cojonudo, nada fugaz, you know.

en tierra de nadie dijo...

I know, J, of course I know. Me alegro de que te haya gustado, lo mismo os digo a vosotras, chicas.

Son interesantes vuestras visiones, a raíz del poema. Sin embargo, y abro la discusión, yo tengo otra interpretación para el cuento. No creo que se trate tanto de las diferentes caras que pueda mostrar una persona, o de los múltiples yoes que cada uno podamos ser, simultáneamente o a lo largo del tiempo.

(Claro, los fragmentos seleccionados no son concluyentes, hay que leer el cuento completo para entenderlo en su plenitud. También saber del pesimismo existencial de Onetti es importante).

Para mí, el cuento en realidad trata de una venganza. Silenciosa, anónima, existente únicamente para el narrador: la más pura y sublime, sin que el otro se entere de su secreto gozo por su sufrimiento, su decadencia, de verle en el mismo lugar en que él estaba cuando fue despreciado y humillado. Expresar esa sensación en tan pocas páginas es de quitarse el sombrero.

En segundo lugar, yo interpreto que habla del paso del tiempo, de la pérdida del ímpetu, los sueños y la arrogancia de la juventud, tiempo en el que uno se come el mundo, se cree capaz de todo, desprecia la derrota y a los perdedores (representada por Bob), cuando uno aún ignora que entrar en el mundo adulto, que la madurez consiste precisamente en ir perdiendo parte o todas esas características, que los sueños de juventud raramente se cumplen, o se malogran, que la vida a menudo no es lo que esperamos de ella, que estamos condenados a ser mediocres.

El debate está abierto, opinad, por favor.

Bss

ETDN

El Viento dijo...

No he leído el cuento. Prometo que lo haré. Pero has abierto un debate muy interesante. Se nota, percibo, tu juventud y tu ímpetu y es inteligente pensar y meditar y prever, cuando por ley de vida te queda mucho por vivir, que la fuerza que tú dices va a ir perdiendo “altura”. Para mí, en definitiva, no es otra cosa que “bajar” y caminar a la altura de la realidad. Ser conscientes, entre otras, de nuestras limitaciones es, como muy bien dices, madurar. “Estamos condenados a ser mediocres”…. Sí, la mayoría somos gente corriente, medianos, más o menos grises… Trabajo, hogar, familia, vacaciones programadas, hipotecas….. Pero también es cierto que detrás de esa medianía carente, aparentemente, de brillantez, de genialidad, hay pequeños oasis personales donde enriquecerse y brillar. Hay quien pensará que es una condena la “obligación” de ser un genio, ser brillante, no ser gente corriente.
Precioso poema, profunda ETDN.

Un gran beso.

en tierra de nadie dijo...

Gracias, Viento. Interesante aportación, das otro punto de vista, mucho más realista, más "a pie de vida". A veces teorizar es lo que tiene, nos perdemos en elucubraciones en vez de intentar vivir.

En cuanto a la "obligación" de no ser gente corriente a la que te refieres, yo pienso que no es algo que se elige; hay gente que no necesita más de lo que tiene, otros no se conforman con eso, necesitan más.

En cuanto a mi "ímpetu juvenil" al que te refieres, no sé, no te creas, también en esto me encuentro En tierra de nadie. No soy tan joven (aunque no sé por qué muchos de vosotros me echáis menos edad), cumpliré 34 en abril, me encuentro en plena crisis treintañera: he dejado de ser joven para ciertas cosas, la realidad adulta empieza a darme en la cara, empiezo a sentir el paso del tiempo, que las oportunidades serán de cada vez menores.

gracias por sumarte al debate.
bss

ETDN

El Viento dijo...

Me refiero a la "obligación" del éxito, de la cumbre, para quienes sí han llegado a alcanzarlos porque muchas veces estar fuera de la medianía conlleva una lucha despiadada por mantener una imagen ante el personal que te sabe brillante, aunque en tu interior abomines de ella.

Y lo aceptes o no, eres una cria desde la edad cronológica desde la que te miro.. :-))

Un beso.

Wilco dijo...

Dos cosas

Si miro los comentarios a Inmediateces (III) Se busca subsituto, un poema que puede cruzarse temáticamente con Onetti, y miro los de esta entrada, son bien diferentes.

Aquí no aparecen cosas del tipo. la vida es chupi. En el otro no hay del estilo: te comprendo.

Es algo que me cuesta. Podemos hablar de la soledad, por ejemplo, de un personaje. Cuando es una persona, le negamos ese sentimiento.

En eso entiendo la condena.
Buscar una salida la obligación necesaria.
En la búsqueda, días arriba y abajo, (o al revés, según el ángulo)