La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

sábado, 15 de abril de 2017

43


A veces no toca felicidad. Y no pasa nada por decirlo. Todas las emociones cuentan. También el dolor y la tristeza.

A veces la vida decide darte bofetadas. Sin esperarlo. Sin que sepas por qué. Sin que haya nada que puedas hacer.

Justo cuando pensaba que había alcanzado cierta madurez, cierto equilibrio, cierta estabilidad, cierta experiencia, cierto conocimiento (de lo que soy, de lo que quiero, de lo que necesito), la vida me pone del revés.

Y no entiendo nada.

Lo he malinterpretado TODO.

No sé qué lección debo aprender de esto.

La felicidad ajena a costa de la mía.

Hoy cumplo 43.

Y ya no sé qué soy. Quién soy.

Sólo sé que toca tristeza.


Y que cada vez entiendo menos.  


viernes, 31 de marzo de 2017

MARZO: PISCINAS VACÍAS (Laura Ferrero)


Not morning yet.
I just want to talk to you.
Why does love happen?
So then I grew old and died and wrote this.
Be carefuk, it´s worldsharp.
- Anne Carson -


"Acabé mis carreras, empecé la tesis, viajé. Vi lo peor y lo mejor. Acumulé experiencias, porque de niña me enseñaron que en la vida hay que hacer de todo. Me convertí en muchas personas distintas y viví en puntos opuestos del mundo. Tomé buenas decisiones, muy malas también. Incluso hay algunas que aún no he tomado. Entendí que la mayoría de nosotros acabaríamos convirtiéndonos en equilibristas que habitan las lindes de lo escarpado. El abismo estaba siempre ahí. No me malentiendas, no es una metáfora. Los años te hacen entender que hace falta muy poco para echarlo todo a perder.

Durante ese tiempo leí mucho. Comprendí algunas de las cosas de las que hablaban los libros. Las otras las busqué en personas que, a menudo, fueron las equivocadas. No te creas, Sofía que esto de acertar en la vida es fácil. Pero sobre todo me quedé con una cosa: cada vez hay más piedras en esa mochila que todos llevamos. Peso: esa es la palabra".

- Sofía -



"Esta es mi vida. No sé si lo cobarde sería irse o quedarse.

Me da la sensación de que te he buscado mucho tiempo en los nombres equivocados de las cosas".

- El Serengueti -



"Pero uno no escoge su propia memoria. Solo es verdadera la primera imagen del recuerdo, a partir de entonces cada vez que volvemos atrás es para deformar esa primera instantánea.
No podemos estar seguros de que nuestra visión del pasado sea verdadera. De lo que sí tenemos certeza es de que cada vez nos alejamos más de él.
Conocemos recordando, decía Platón, al revés de Borges, para quien el recuerdo consiste en irse alejando de la realidad.
Qué poco duraderas son esas imágenes de la memoria, y con qué facilidad las sometemos a esa mutación involuntaria que las hace apartarse de lo que era en un principio. Son fugaces."

- El rastro de los caracoles -




"Cuando se terminaron los días felices, cuando ya no hubo más cruces que marcar en el calendario, me dije que era mejor encerrar esos días a cal y canto en el cajón de las cosas que no sabemos dónde guardar. Mi abuela, que no soportaba los trastos, me repitió cientos de veces que cuando algo se rompía había que tirarlo. Y me hizo prometer que dejaría de esconder cosas.

Después de aquel enero falté a mi promesa de infancia. Pero estoy seguro de que mi abuela, que ya no está aquí, entenderá que no haya podido tirar esos días rotos.(...)

Mi apego a los escondites del salón, a los cajones, a los rincones, a los fondos de los armarios procede de esa extraña imposibilidad de desprenderme definitivamente de las cosas.

Vivir, supongo, es lo contrario de recordar."

- Cuídate -



"Siempre ocurre lo mismo: no vemos romperse las cosas, las vemos rotas. Tal vez si supiéramos que están a punto de romperse podríamos hacer algo para evitarlo. O por lo menos podríamos despedirnos de ellas.

Los peores ruidos son los que no se oyen. Los que hacen que las cosas desaparezcan sin que sepamos muy bien por qué."

- La tostadora -



"A veces, no decir las cosas es otra manera de constatarlas.
También somos lo que callamos."

-Agudo como el mundo-





martes, 28 de febrero de 2017

FEBRERO: JOAN DIDION

EL AÑO DEL PENSAMIENTO MÁGICO


Y cada intento es un nuevo principio
y un tipo diferente de fracaso.
Porque uno solo aprende a dominar las palabras
para decir lo que ya no necesita decir
o en una forma en que no está dispuesto a decirlo.

East Coker. Cuatro cuartetos. T.S. Eliot.


El dolor por la pérdida nos resulta un lugar desconocido hasta que llegamos a él. Anticipamos que alguien cercano a nosotros puede morir, pero no imaginamos más allá de los días o semanas inmediatamente posteriores a esa muerte imaginada. Incluso interpretamos erróneamente la naturaleza de esos pocos días y semanas.  Si la muerte es repentina, es posible que esperemos sentirnos conmocionados, pero no esperamos que la conmoción sea arrasadora, que trastorne a la vez el cuerpo y el espíritu. En la versión de dolor que imaginamos, la pauta a seguir es la 'recuperación'. Los peores días serán los primeros. (...) No podemos saber - y ahí reside la diferencia fundamental entre cómo imaginamos el dolor y cómo es en realidad ese dolor - la interminable ausencia que sigue al hecho en sí, el vacío, la absoluta falta de sentido, la inexorable sucesión de momentos en los que nos enfrentaremos a la experiencia del sinsentido.



NOCHES AZULES    

Las estrellas ya no hacen falta; apagadlas todas.
Guardad la luna y desmontad el sol,
vaciad el océano y barred los bosques;
porque ya nada puede servir para nada.
Blues funerarioW.H. Auden


El tiempo pasa.
Los recuerdos se borran, la memoria se adapta, la memoria se ajusta a lo que creemos recordar.

Recordatorios de lo que fue, de lo que se rompió, de lo que se perdió y de lo que se echó a perder.
Objetos para los que no existe una resolución satisfactoria.
Más fotografías descoloridas y agrietadas de las que quiero volver a ver en la vida.
Invitaciones a bodas de gente que ya no está casada.
Recordatorios de los funerales de gente cuya cara ya no recuerdo.
En teoría todos esos recuerdos sirven para evocar momentos pasados.
Pero la verdad es que solo sirven para dejar claro lo poco que aprecié aquellos momentos cuando los tuve delante. Y lo poco que aprecié los momentos cuando los tuve delante es otra cosa que ya no me puedo permitir ver.
  
"Te quedan tus maravillosos recuerdos", me decía la gente más tarde, como si los recuerdos trajeran consuelo. No lo traen. Los recuerdos son por definición del pasado, de lo que ya no está. Los recuerdos son las fotografías descoloridas y agrietadas, las invitaciones a bodas de gente que ya no está casada, las tarjetas impresas en serie de funerales de gente cuya cara ya no recuerdo. 

Los recuerdos son las cosas que ya no quieres recordar.

***

Cuando empecé a escribir estas páginas, yo creía que iban a tratar de los hijos, de los que tenemos y de los que desearíamos tener, de las formas en que dependemos del hecho de que nuestros hijos dependan de nosotros, de las formas en que los animamos a que sigan siendo niños, de las formas en que ellos nos resultan más desconocidos para nosotros que para sus conocidos casuales; de las formas en que nosotros somos igualmente opacos para ellos.

De las formas en que nuestras inversiones emocionales en los demás siguen estando demasiado viciadas como para poder ver a los demás con claridad.

De las formas en que ni nosotros ni ellos podemos soportar contemplar la muerte ni la enfermedad, ni siquiera el envejecimiento, del otro.

Pero a medida que las páginas avanzaban se me ocurrió que su tema real no era para nada los hijos, o por lo menos no los hijos en sí, por lo menos no los hijos en tanto que hijos: su tema real era esta negativa a abordar dicha consideración, la negativa a afrontar las certidumbres del envejecimiento, la enfermedad y la muerte.

Este miedo.

Solo a medida que las páginas avanzaban entendí que los dos temas eran el mismo.
   
***



"Es como cuando  muere alguien. A los muertos no hay que darles vueltas", me dijo una vez mi hija, a modo de explicación de su estrategia. 


martes, 31 de enero de 2017

ENERO: YA SÓLO HABLA DE AMOR (Ray Loriga)



YA SÓLO HABLA DE AMOR                        

  Ray Loriga


El sentimentalismo no se corrige volviéndose cínico, sino volviéndose serio
Cesare Pavese



La verdad se le escapaba. Se le escapaba por completo. Y no dejaba de asombrarle la capacidad que tenían algunas personas para sujetar la verdad por el cuello.

Su derrota, en suma, es tan arrogante como lo fue en su día su victoria, y él lo sabe, y al saberlo, qué duda cabe, se multiplica su condena.

Ya no ignoraba su delito, ni ignoraba el hecho de que su delito no era otro que el de no haber sido capaz de amar lo suficiente. Aquel que no es capaz de amar lo suficiente es siempre el único culpable.

Todo amor es sin lugar a dudas el asalto a un tesoro que no nos pertenece, y de lo que uno se lleva a escondidas, como un cazador furtivo, es mejor no dar cuentas a nadie.

Y una vez restados todos los besos y los martinis, y esas miradas eternas después traicionadas, y una vez llegados hasta aquí, una vez roto el corazón de las causas hermosas, no tendrá uno sino una eterna confrontación de cifras y medidas, y milímetros de felicidad robada que sin duda se han de pagar. Y cómo escapar, si todo lo que fue, en su día y sin dudarlo, hermoso, se destruyó después, negando así no sólo el futuro, sino también el pasado.

No es capaz de encontrar el momento exacto, pero lo cierto es que todo lo que dibujó con exquisito cuidado se emborronó de pronto (...) Convertido ya en el soldado de una ejército enemigo jura otra bandera, y al sonido de esa otra corneta, el pasado se convierte en un futuro en llamas. (...) Y si guarda todavía y tan cautelosamente sus rencores, es para poder morder, de cuando en cuando, a sus miedos. Lo cual ya no es ni excusa ni razón, ni sirve de nada.

La vida real se impone siempre sobre todas y cada una de las malvadas y hermosas ensoñaciones (...) Una cosa estaba clara, en su lucha contra la tiranía de la realidad (y eso incluía el amor real, el saldo real de todas las cuentas y el resto de las cosas que había despreciado sin comprenderlas), había sido derrotado.

Una persona que todo lo ve, y que escucha en silencio todos y cada uno de los rumores del mundo y que tiene finalmente la capacidad de no encontrar en sí mismo la respuesta a sus plegarias, está siempre cercada por todos los desastres. (...) La naturaleza de un alma incapaz es, sin lugar a dudas, más dañina que la fuerte sangre de un alma malvada, y está condenada a vivir entre el daño causado. (...) Para consolarse contaba sólo con su debilidad, que no estaba hecha de nada concreto, sino de años de esfuerzo impreciso.

Había aceptado la inercia de su declive. Ya no sólo no se oponía a su propia y paulatina desaparición, sino que la aceptaba con gusto. ¿Acaso se dedicaba a otra cosa? Pues no, lo cierto es que no se dedicaba ya a nada más. Aun a sabiendas de que toda esta arrogancia que le llevaba a consumirse era estúpida, él seguía a lo suyo, construyendo su derrota con paciencia infinita. Tonto era, de eso no cabe ya duda alguna, pero y qué. Tampoco tenía ya a quien dar explicaciones. Todo el terreno que había conseguido vallar y destruir en silencio, y a su alrededor, era suyo. Un  campo quemado hoja tras hoja, rama tras rama, brizna a brizna, por la mano de un solo hombre. Un incendio provocado por un idiota que aún guardaba la cerilla, un delito sin lugar para la suposición de inocencia.

Sebastián había pagado con creces su arrogancia, y estaba por así decirlo en tierra de nadie, y tras él no quedaba más que el insidioso olor de la tierra quemada, que es el mismo olor que emana el dolor no merecido, y delante de él no había nada.

De amor, él, no sabía nada. ¿Acaso no había negado las verdaderas pruebas de amor, las pruebas reales que el amor le había puesto por delante, cuando sintió, como sintió el día que abandonó su vida, que se merecía, él, con toda su inmaculada arrogancia, una vida mejor, un amor mejor, un cuidado más exquisito? Merecerlo o no poco importaba en realidad, pues no hay más amor que el construido, el sujetado y alentado entre el tráfico de las condiciones reales.

Nada de lo que encontrase en su regreso sería exactamente lo que dejó al irse, y la que fue su vida no debería ser molestada ahora por el recuerdo. Tampoco puede contemplarse a una mujer que ha sido nuestra como si no se la hubiese amado.

Envejecer debe de ser esto, vivir ya para siempre contra las construcciones del pasado.

Y sin embargo, estaba empezando a cansarse de estar sentado todo el día sin hacer nada, de mirar a las mujeres que podrían ser suyas bailar con otros, estaba cansado también de la fortaleza de sus renuncias, y de no tener nada que hacer, aparte de cuidar de una pena infinita como quien cuida de un cofre vacío.

¿Acaso no amé con la naturaleza que me fue dada, y puede que incluso por encima de mis posibilidades, tensando cada vez el arco de mis propios intereses?¿Acaso no desprecié siempre la tierra conquistada para adentrarme una y otra vez en el bosque de mi derrota?

Digámoslo ya, Sebastián carecía de una estrategia para la victoria.