martes 24 de noviembre de 2009

Paisaje desde una cama de hospital



Atisbo un cielo azul fuera pero desde la cama no llego a ver nubes ni tejados ni las montañas de la sierra. Por las tardes el sol deslumbra la habitación y hay que bajar la persiana. Los atardeceres se intuyen espectaculares, aunque tampoco alcance a verlos. Sólo una franja de nubes y rojos, y nunca en todo su esplendor. La vida del enfermo es un aprendizaje de paciencia y una cura de humildad. La existencia no se detiene: uno se sigue preocupando casi por las mismas cosas. La realidad sigue invariable en la cabeza, quizá detenida temporalmente, pero nunca parada del todo. Uno necesita seguir haciendo planes, convencerse de que todo volverá a la normalidad enseguida, aferrarse a la ilusión de futuro, preocuparse por todo lo que se está dejando sin hacer en la convalecencia. Es la única manera de luchar contra la contrariedad no elegida, contra la interrupción involuntaria de la cotidianeidad y, sobre todo, contra el miedo, contra la incertidumbre de lo que escapa a nuestro control, contra la insignificancia de nuestra voluntad, de nuestros deseos, de nuestros proyectos. Ante el azar, ante la enfermedad, en realidad no somos nada. La única dignidad que cabe es la de la esperanza, la de seguir haciendo planes, la de preocuparse por el futuro con la ilusión de que imaginarlo es una manera de hacer que se cumpla.

Madrid, octubre de 2009


martes 17 de noviembre de 2009

Diez años sin Enrique Urquijo



LA MUERTE QUÉ MALA SAÑA.

Canción dedicada a Enrique Urquijo compuesta por Enrique Mercado e interpretada por el grupo DOS en la sala Galileo Galilei, con Nacho Fernández al micrófono, Enrique Mercado a la guitarra y Laura Varela a la batería.

Podéis disfrutar de una versión más lenta, con imágenes de Enrique y montaje de Nacho Fernández pinchando aquí.

jueves 5 de noviembre de 2009

Running forward



Recoge la ropa y arrójala lejos,
donde nadie pueda pisarla
despojarte de certezas
quizá te haga más sabio.

Esconde los zapatos
al fondo de algún armario ajeno
siente las hojas ensuciándote los calcetines
huye de los suelos que parecen limpios.

En cualquier momento
tu piel puede romperse.
¡Son tan frágiles las costuras del pensamiento!
Hasta las estructuras más sólidas
inventan grietas por las que respirar.

Deshaz el camino andado
y vuelve al principio
recuenta el precio de cada paso
cada marca en la palma de tu mano.

Quema los mapas que te trajeron aquí
olvida todos los rostros que amaste
deja tu cuerpo en blanco
y, lo más importante,
no malgastes tu última palabra.

lunes 19 de octubre de 2009

Running back



Burlo el tiempo en imágenes congeladas

TAC-TIC

cuelgo boca abajo los relojes


huyo del invierno
de los pies de lluvia
de los días desperdiciados

deshago vivencias improbables
elijo desconocer los mundos que me están vedados
me refugio tras las persianas bajadas

corro hacia detrás con las manos vendadas y los ojos atados




jueves 8 de octubre de 2009

Sala de espera


- Es tan triste ir al dentista solo- me dijo.

Esa fue la primera vez que hablamos. Coincidíamos un par de veces a la semana en la frutería.

- Señorita, ¿le importaría acompañarme a la consulta mañana?

Accedí.

Desde aquella primera muela del juicio han pasado 25 años. Y las tres restantes, varias endodoncias, las limpiezas de boca periódicas y dos muelas más, con sus respectivos implantes.

Con el tiempo, nuestra relación de extendió a otras operaciones: rodilla, cataratas, próstata.

La frutería cerró y yo me mudé de barrio.

Nunca nos hemos visto fuera de una consulta o un hospital.

El tanatorio es la primera excepción.