La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

jueves, 10 de julio de 2008

Memorias de verano I


Julios de infancia en Madrid.

Mis veranos nunca fueron de mar ni de playa. Tuve que crecer, cumplir los 20, para viajar a mares que nunca sentí míos.

Veranos de hija única que había aprendido a no aburrirse demasiado, que inventaba cuentos, que imaginaba historias, que rellenaba los Libros de Vacaciones Santillana por diversión.

Veranos urbanos, de rebajas, cines y piscinas. Piscinas municipales, excursiones de día entero, mi madre y yo. Santa Eugenia, el Canoe, La Elipa, el Canal, la Ciudad Deportiva del Real Madrid, la M-86. Filetes empanados, tortilla de patatas, frigo-dedos de fresa, cornetes de vainilla. Libros y crucigramas. Ojos rojos y after sun por la noche. Cola cao frío para cenar, con grumos que nunca se deshacían. Piel caliente, cansancio y felicidad en pijama de manga corta.

A La Dehesa iba de invitada. Amigas, granizados de limón. Días eternos, juegos de cartas, pulseras y trenzas. Niñas que éramos niñas, aún. La emoción de quedarse a dormir en casas ajenas que prometían otro día de piscina, un Peugeot 205 rojo petado de niños que se escondían debajo del asiento para poder entrar en el complejo militar.

Por las mañanas mi padre me llevaba a tiendas enormes donde compraba material de dibujo y a librerías de dos pisos con olor a libros nuevos. Me compraba palomitas en Callao y nos tomábamos el aperitivo en el barrio. Trinaranjus de naranja sin hielo para mí y patatas fritas en un bar que ahora es un Rodilla.

Mi madre me llevaba a las rebajas de El Corte Inglés y Galerías Preciados y me compraba jerseys de rayas porque me quejaba de frío al salir del cine, sesión de las cuatro.

Verano azul (yo tenía la misma edad de Tito, entonces), El Gran Héroe Americano (William Katt, mi primer amor televisivo), El coche fantástico, Galáctica, el Halcón callejero. Series de verano, de digestiones que nunca acababan.

El mes de julio se hacía eterno y no era más que la espera de las verdaderas vacaciones.


9 comentarios:

amor y libertad dijo...

me estás hablando de mí mismo, compartimos mucho

un beso

Ibrahím Berlín dijo...

Ya sabes, me gustan los retratos generacionales. Este es uno de ellos. Muy curioso. Saludos

NáN dijo...

Esa nostalgia es tan buena. Tortilla de patatas y filetes empanados... ¡mmmm! (tengo que leerte después de comer).

Pero esta vez vas a por el mar, ¿no?

El Viajero Solitario dijo...

Aunque los julios de mi infancia difieren en gran parte de los tuyos (yo crecí junto al mar, en una pequeña -entonces- localidad costera), me reconozco plenamente en el retrato que has hecho (un retrato generacional, como alguien ha apuntado por ahí arriba).

Filetes empanados, frigo-dedo, el Gran Héroe Americano, el Coche Fantástico, el Halcón Callejero...

No viene mal un poco de nostalgia, de tanto en tanto.

Besos.

aroa dijo...

ay pequeña, es como si nos prestáramos los recuerdos

te lo digo pensando en cosas bobas como galerías y corteingleses, en pijamas de manga corta y vacaciones santillana

tal vez todos tenemos la misma historia
pero retener esos detalles es lo que nos acerca

besos
dile a tu madre que es de susto la cosa... así que me presto de hermana si te aburres en la pisci este julio

Mi Chica dijo...

Mis veranos,..distintos...;lejos de una gran ciudad..pero también de la playa.

Un beso ETDN

Mega dijo...

¡Y qué bien nos lo cuentas! Además de los Veranos azules, los frigopiés, y la bici, para mí mi infancia en verano son mis abuelos a tiempo completo, los cuatro, y mi tía abuela, el sol y ese cansancio, y sobre todo el exceso de luz. Luz a todas horas, por todas partes.

Un abrazo, Marina

María a rayas dijo...

la sensación de que los veranos no se acababan nunca....
eso es lo que más echo de menos de la infancia,eso y comerme un frigopie (casualidades de la vida...hace un par de días estuve precisamente hablando de este helado...más mítico imposible...)

un beso guapa!!

el diari de kafka dijo...

Comparto parte de tus recuerdos, si es que se puede. Pero, perdona, bonita, el gran héroe americano era mío (aunque sólo recuerde un tipo rubio, caracoles por cabello, algo patoso y un camino polvoriento).

Esta vez un abrazo.