La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

miércoles, 1 de abril de 2009

Campo de centeno



Los niños no temen el invierno
desconocen la sensación de desconcierto
y el significado de la palabra intemperie.

Visten anoraks de colores
se dejan sorprender por la lluvia
y les gusta calzar botas de plástico
hundirse en los charcos
lanzar paraguas a las nubes.

Intercambian guantes
confunden sus bufandas
enredadas en la percha del colegio
pero siempre vuelven
con alguna prenda entre las manos.

Los niños sonríen bajo sus gorros de lana
hacen vaho como adultos que fuman
mastican plástico azucarado
se manchan los dedos sin romperse las uñas.

Los niños saben jugar con la nieve
no añoran enamorarse en primavera
ni evocan sensaciones que aún no han conocido.

Les basta chapotear en el barro
rebozarse en tierra
perseguirse de mentira.

Los niños no tienen pasado
ni necesidad de huir.

Corren entre el centeno
e ignoran que nadie les vigila.


13 comentarios:

NOVA dijo...

Como dice la canción;
"Volver a ser un niño"
Pero la ley de vida es crecer y la pena es que al crecer se cambia y si no cambias... estas fuera de juego.

Enrique Potter dijo...

¡Excelente poema, Marina!

Al igual que el enólogo sólo necesita un pequeño sorbo para detectar la calidad de un vino, aquí nos basta con coger un verso para darnos cuenta del alcance y vuelo del poema:

"lanzar paraguas a las nubes".

Pero además están los niños que "hacen vaho como adultos que fuman" y las "bufandas enredadas en la percha del colegio".

Me encanta también la ambigüedad del último verso. Lo lógico sería decir que "ignoran que alguien les vigila". Pero "ignorar que nadie les vigila" le añade una dimensión kafkiana y Beckettiana estremecedora.

¡Enhorabuena, enhorabuena!

Enrique Mercado

Microalgo dijo...

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

(Mario Benedetti: Viento del exilio).

Siempre hay alguien que lo dice mejor que yo.

Un besote!

el diari de kafka dijo...

Coincido con Enrique Potter, a mí también me encanta la doble negación. Sencillamente genial.

Pero la que me ha hecho extremecer es "Los niños no tienen pasado
ni necesidad de huir.", quizás por la sencillez y la calidez que transmite.

PD: alguna vez volví a casa con los ganchos de pelo de otras niñas y ellas con los míos, pero siempre regresábamos con algo, aunque los rizos quedaran al aire y se deshicieran las trenzas. (Ahora que me acuerdo, también pasaba con las chaquetas y las pinturas y...)


Un beso a mi escritora favorita!

ETDN dijo...

NOVA: Gracias por traer a colación esa canción de mi admirado y querido Enrique Urquijo. El poema lo inspiró una niña que era feliz en un día de lluvia, mientras yo maldecía la vuelta del invierno. Un saludo.

***

ENRIQUE, bienvenido al Área de Descanso. Me ruboriza tu entusiasmo, gracias, gracias, gracias.
El último verso es, más bien, Salingeriano. El mérito no es mío, le plagié la idea y el sentido a Holden Caulfield. Faltan unos patos en el poema, pero no pegaban.

Un beso mágico.

***

MICROALGO: ¡Felicidades, casi se me olvida tu cumpleaños, jajajjaja! Gracias por la poesía. Benedetti no suele fallar.
Hay que conservar un poco de niños, cuidarse de no perder del todo la inocencia.
Un beso gordo en toa la calva.

***

Gracias DDK. Los escritores no somos nada sin los lectores atentos. Y yo no soy nada sin amigos como vosotros. Besos que vuelen hasta tu isla.

cerillas Garibaldi dijo...

Yo quiero ponerme las katiuskas contigo y saltar en el frío sobre los charcos, hacer volcanes en los montones de obra, hogueras con palés, romper la bici volando, fumar a escondidas cigarros prohibidos, cazar ranas y grillos, saltar los saltamontes, poner pesetas en la vía del tren o ir a la farmacia a comprar clorato de potasa y azufre y, sobre todo, volver a casa a cenar molido, derrotado, con hambre y sueño, con las rodillas encarnecidas y las manos reventadas.

No sé hacer poemas tan precioso como el tuyo, pero soy capaz de admirarlos, y eso me basta.

Un simple beso, Ignacio

ETDN dijo...

...y las cerillas en el bolsillo, Ignacio, que no falten las cerillas.

Empezaba a echar de menos tus comentarios por aquí.

Besos nocturnos

Mega dijo...

A mí me encanta darme un baño de sobrinos de vez en cuando.

Sentirme como ellos por un rato.

María a rayas dijo...

ay gracias por traerme de nuevo la palabra anorak...¿soy yo o esta palabra ya no se dice nunca?...ahora llevamos abrigos, cazadoras, pero no anoraks...que bella palabra, con esa k ahí, con todos los recuerdos de la infancia esparcidos en sus 6 letras

ay...
para mí la niñez siempre fue unida a los largos veranos, pero ahora que leo tu poema...es verdad que también a los inviernos sin frío

qué bonito, que bonito...

un beso!!

Xavie dijo...

Muy bien, señorita ETDN, muy bien.
Lo ve usted como la contención siempre da sus frutos. :-P

Un beso,
X.

Microalgo dijo...

Diari de kafka, ya han reabierto El Quinto Pino... ¿Se toma Usted allí una tapita a mi salud, un día que le cuadre?

carmen moreno dijo...

Los niños son sabios, pero no miden. Entre el centeno...

el diari de kafka dijo...

Iré, iré, Microalgo.