La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

domingo, 12 de octubre de 2008

Los Secretos en Las Ventas



Poder decir: Yo estuve allí.

Ver Las Ventas, hasta la bandera, reventar. Sentir caerse los tendidos. Ser consciente de vivir algo que merece la pena, algo que se recordará, que se contará.

Participar de una noche perfecta. Sin viento, sin lluvia, sin frío.

Cuando crees que no, siempre aparecen personas dispuestas a un concierto.

Desde el último tendido, la vista era increíble. Ni un hueco. Niños, medianos y mayores, cantando y bailando hasta el final. (18.000 personas, las entradas agotadas desde hacía días)

Dos horas y media vibrando.

Un piano, un octeto de cuerda y apoteosis con los artistas invitados. El menos previsible, Fito Cabrales (con Carlos Raya a la guitarra) y su versión acelerada de Quiero beber hasta perder el control, y muy enrollado David Summers con Ojos de Perdida. Miguel Ríos y Sabina, ellos mismos, como siempre (con sus versiones sabidas de Ojos de Gata y Por el bulevar de los sueños rotos). Igual que Manolo García, en Volver a ser un niño. José María Granados es de la familia, su Nada más sigue funcionando. Conchita y Amaral, ellas mismas también.

Álvaro contento, relajado y pletórico. Jesús Redondo se lució al piano. Ramón Arroyo imprescindible y cediendo protagonismo. Juanjo Ramos, el más simpático en los bises.

La gente, entregada, sin ganas de irse, dispuesta a todo y más.

Divertida versión de Déjame cantada por el público y con el grupo haciendo los coros, ensayada ya en el concierto de la Joy Eslava el pasado 15 de diciembre: más íntimo aquel, más festivo el de ayer, complementarios y distintos.

Distinta también yo, desde entonces.

(Le vi en aquel concierto al que nunca fuimos juntos y me marché sin saludarle, sin provocar un encuentro. Creo que él no me vio y el destino quiso que no nos encontráramos)

Sí, claro que canté La calle del olvido pensando en ti y en Arancha. Esa canción os pertenece, cómo no.

Cómo permanecer indiferente al Ahora que estoy peor. Eso es imposible.

También te dediqué Déjame, con rabia. Y Ojos de Perdida.

Pero con una rabia distinta a la de diciembre. Rabia sin deseo ya. Rabia orgullosa. La herida es ya cicatriz. Ya no supura. Queda la marca, pero es sólo carne muerta. La sensación de entonces fue Hoy la vi. Ayer supe que ahora puedo gritar Ya me olvidé de ti.
Al principio sí sonaron algunos acordes de Contando estrellas. Pero no tocaron No es amor, ni Adiós tristeza, ni Años atrás, ni Soy como dos. Casi mejor. Que se queden para escuchar en la intimidad.



Que me quiten lo bailado,
ya no sueño con volver
los recuerdos del pasado,
a ellos no renunciaré,
pero yo no me arrepiento
y ahora que todo acabó
no te dedico un lamento
sino un poco de mi voz...

5 comentarios:

Fernando dijo...

envidia tengo...besos guapa.

Mi Chica dijo...

Buen concierto!

Un beso ETDN

nuria dijo...

Como me hubiera gustado ir...

besitos

Microalgo dijo...

El concierto, histórico. Y tú, histérica... Qué buena combinación!!

Besotes!!

cerillasGaribaldi dijo...

Yo soy incapaz de recordar las canciones de un concierto, como mucho un par de momentos épicos y tres o cuatro sensaciones musicales.

Me encanta que estuvieras allí, donde tenías que estar, que la noche fuera perfecta y que nos lo hayas contado tan bien.

Yo les ví cuando eran los tres Urquijo y Canito, eran Tos; ya sólo queda en el grupo Álvaro, que me gusta que estuviera contento porque se lo merece. Ha pasado por mucho.

Lo primero que les oí era la versión del No Llores de Neil Young y me parecía maravillosa, luego Sobre un vidrio Mojado y luego.... todas las que tocaron en Las Ventas.

Aunque me hubiera gustado estar, no creo que lo hubiera soportado.

Me alegro que mereciera la pena. Recuérdalo siempre.

Besos, Ignacio