La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

viernes, 9 de marzo de 2012

ENTREVISTA A DAVID RUIZ, SOBRE MANUAL PARA COYOTES



Extractos de mi entrevista a David Ruiz, para Culturamas



"Mis personajes se aferran al honor porque es lo único que les distingue de las bestias" 




Manual para coyotes (Menoscuarto, 2012) es el primer libro de David Ruiz (Madrid, 1975). Dice que lo escribió “por llevar la contraria”, ante la tendencia generalizada de que los primeros libros sean autobiográficos, pero, sobre todo, por su atracción por el western. Trece relatos que nos transportan al lejano oeste, por los que transitan personajes fuertes que intentan sobrevivir, cada uno a su manera y con sus propios métodos, en un mundo salvaje. 



 ¿Cómo surge este Manual para coyotes? 


A trozos, como lo harán, supongo, la mayoría de los libros de relatos. Un buen puñado de ellos fueron escritos en el taller Bremen, durante los cuatro años en los que formé parte activa de él, y allí, de cuando en cuando y fuera cual fuera el tema marcado para el relato, a mí me salía un western, supongo que porque me parecía divertido, o porque por lo visto tenía una obsesión latente con el género. Llegó un momento en el que me vi cinco o seis relatos de pistoleros y tiroteos escritos, y pensé “caramba, si escribo unos cuantos más tengo un libro de relatos del oeste aquí”… y de ahí, sumando los cuentos nuevos que fueron saliendo, siguiendo los hilos de los personajes que se repetían en varios cuentos y añadiendo los que escribí para que hicieran el conjunto algo más compacto, salió el libro. 

 (...)

¿Cuáles son tus influencias literarias?

Querría responder enumerando a los libros de los que hablaba antes, considerando que a su manera Dog Soldiers, de Robert Stone oLos detectives salvajes de Roberto Bolaño, son westerns, o incluso que el Don Quijote que vaga por los páramos de la Mancha es el tatarabuelo de los jinetes que pistola al cinto recorren las grandes praderas, o tirando del hilo hasta el principio comparar el asedio de Troya por los griegos melenudos con el de las caravanas de colonos rodeadas por los indios. Pero eso no deja de ser un ejercicio de funambulismo literario, y supongo que las influencias más directas serán las de aquellos que han escrito más abiertamente sobre el oeste americano: Charlie Galibert con Sistac, una historia magnífica sobre dos pistoleros que se persiguen entre México y Estados Unidos, o Stef Penney con La ternura de los lobos, y sobre todo Cormac McCarthy, con su terrible y brutal Meridiano de sangre oTodos los hermosos caballos.

(...)

Hay en estos relatos mucha violencia, reflejo de un tiempo salvaje. ¿Crees que las sociedades actuales han conseguido domesticar ese impulso o que simplemente se manifiesta de otras formas?

Pues después de haberlo escrito he pensado bastante a menudo qué lugar tendría, en el mundo de hoy, alguno de mis personajes, y aunque no puedo evitar pensar que sobre todo uno de ellos, el más sanguinario, tuvo suerte de nacer en esa época, si se puede decir eso de un personaje de ficción. Pero quién sabe: quizá a día de hoy habría disfrutado de lo lindo siendo bróker de bolsa, soldado profesional o uno de tantos mercenarios que hacen negocio en cualquiera de las muchas guerras que sufre el mundo. Tal vez la violencia humana sea constante en el tiempo, y la actualidad no tenga en realidad nada de especial al margen de la actualización tecnológica del mercado de la violencia. En cualquier caso y como sabe cualquiera que conduzca un coche por Madrid es evidente que no, que las sociedades no domestican la violencia, y que tarde o temprano parece que la naturaleza humana reclama su lado salvaje y surge en cualquier parte algún nacionalismo o algún extremismo que lo pone todo perdido de sangre. Hablando precisamente de sangre, una de las citas que incluye el libro es de Henri Barbusse, que viene a decir algo así como “somos nosotros quienes llenan las llanuras de muertos y los ríos de sangre”. Barbusse se refería a la Primera Guerra Mundial, pero su cita puede trasladarse sin mayor esfuerzo a cualquier otro tiempo, anterior o posterior, a poco que uno investigue a qué se dedicaba la humanidad entonces. Sé que es un pensamiento bastante deprimente, pero yo no veo ningún signo de madurez de la especie que nos aleje de la violencia.

Hay, también, una idea romántica del honor, de la palabra dada. ¿Qué opinas de la pérdida de esos valores en el mundo actual?

No sé si esos valores están perdidos. Lo que sí que es evidente es que resulta difícil encontrarlos leyendo la prensa diaria, pero quiero pensar que eso es porque la gente que aparece día a día en el periódico es especialmente hipócrita. Al igual que el carácter violento, probablemente el porcentaje de gente de honor se mantenga constante en el tiempo, o al menos a mí no se me ocurre ningún factor que haya podido cambiarlo con el paso de los siglos. Por otra parte hay que entender que para mis personajes el honor es muchas veces algo a lo que aferrarse, porque es lo más noble a lo que pueden aspirar, lo único que les distingue de las bestias. Por otra parte no hay que olvidar que la mayoría de los personajes pasan su vida con un arma al cinto, con una herramienta que puede servir para cometer el mal o para impedirlo según les dicten sus conciencias. Y aunque hay quien usa eso para cometer atrocidades, también hay quien entiende eso como una responsabilidad que les adjudica el papel de jueces de un mundo hostil y peligroso.


La entrevista completa, AQUÍ



3 comentarios:

Portorosa dijo...

Yo, después de haber leído tres o cuatro de las que le han hecho, creo que lo próximo que debería publicar David es un libro de entrevistas (a él). Porque me encantan. Pocas respuestas así veo en las pocas entrevistas que leo.

Enhorabuena a ambos. Un beso.

ETDN dijo...

jajaja...qué gran idea, Porto.Por cierto, va siendo hora de una visita a Madrid, ¿no?...

Portorosa dijo...

Sí, desde luego. Tenemos muchísimas ganas de ir, la verdad; pero hace falta tiempo y dinero. A ver si somos capaces en breve.

Un beso.