La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

viernes, 19 de marzo de 2010

Delirio en vodka



Y de dónde esta necesidad de llegar borracha y necesitar vomitar palabras. No debería beber pero me he aficionado al vodka. Caipiroskas, vodka con sprite para endulzar la noche, el deseo, el ansia. Pero ante todo la contención. Borracha como para escribir lo que no debería pero no lo suficiente como para que mis actos me delaten. Hubiera besado, sí, esta noche. Pero no. La vida no es como en las canciones. Bunbury como banda sonora de lo que no será. Ni siquiera sé si me gusta X., aunque lo finja. Palabras que no derivan en actos. No querer, en el fondo. Demorar el suicidio emocional, saborear el fracaso antes de intentarlo. Ilusionarse, pero poco, con prevención como antídoto a la nada, al vacío. Sin que duela. No hay heridas abiertas, pero quedan cicatrices (leído en una entrevista de EPS). Hablar de Ray Loriga como una realidad, una posibilidad. Mentiras que alivian, ensoñaciones que salvan. Acordarse de XX, de repente, sabiendo que no debería. Empeñarme en XXX, aunque sea mentira, también, y no importe tanto como creo. Saber que ninguna de las X de las que hablo aquí (y algunas Y que no ignoro, de las que sé y me hago la tonta, o demoro lo inevitable) leerán esto. Esperar más de la vida, como siempre. Paréntesis hasta junio, no apto para impacientes. Caparazón fingido, palabras confusas. Insultos que son halagos, paradojas que es mejor no resolver. Demasiado alcohol en sangre. Vómito necesario. Grito. No saber. No querer constatar certezas, mejor dejarlo correr. No agotar la esperanza, no matar el deseo. No existe la falta de oportunidad, sólo la ausencia de ganas. Ligera felicidad, esta noche. Levedad y pesadez. Cobardía propia y ajena. Sí pero no. Farolear como quien juega a los dados. Bailar, reir, tener ganas pero saber que aún no es el momento, dudar de si llegará y casi disfrutar en la espera. Que me dé igual publicar esto. Querer hacerlo, desear hacerlo. Nada que perder. Desnudo emocional. Quien quiera verme en esencia, que lea primero esto. Pero sé que nadie lo hará. Estoy a salvo. Guardadme el secreto, amigos. No os mereceis esta vomitona emocional pero es lo que toca esta noche. Esta soy yo. Corazón latente y latiente. Se subasta al peor postor. ¿Quién quiere pujar por el caballo perdedor? ¿Quién se atreve?

5 comentarios:

Aroa dijo...

el peor riesgo es no arriesgarse
besos

NáN dijo...

Estudiar y beber. Lo recuerdo como una buena época (aunque posiblemente entonces no me lo parecía).

Cuando pase el tiempo necesario, me cuentas mientras tú tomas vodka y yo güisqui. O al revés.

Lento despertar y esta tarde nos vemos, ¿no?

La Maga dijo...

Esperar mas de la vida, como siempre. Nos creamos expectativas con los demás y con las cosas y eso es lo peor. No esperar a nada ni a nadie en una esquina. Eso es tener poder. De la vida no hay que esperar ni mijita, aunque eso a veces sea imposible.
Un besito

Microalgo dijo...

Si toca vomitona, vomitona.

Para eso estamos.

Y ánimo con el estudio. No acabe Usted aún con todas las neuronas, espere un par de meses.

Besotes.

La loba lola dijo...

Ay como te siento en esta vomitona, ay como me veo mientras te veo... pero te diré algo: cuando llegue el momento, lo sabrás con una certeza cristalina.

Y en cuanto al caballo perdedor... por ver está aún si no llegará a la meta el primero. La carrera aún no ha acabado.

Abrazos y apiernas