El tiempo viene a darme la razón,estoy ganando altura cada vez que sale el sol
y el mundo por montera me lo voy poniendo,va cambiando el viento, sopla a mi favor.
Será que tengo la manía de sobrevivir a todo lo que me podría vencer
Y abuso de mis leyes ahora que piso tierra firme y sé dónde tengo los pies.
y el mundo por montera me lo voy poniendo,va cambiando el viento, sopla a mi favor.
Será que tengo la manía de sobrevivir a todo lo que me podría vencer
Y abuso de mis leyes ahora que piso tierra firme y sé dónde tengo los pies.
-Kico Gómez. "Impar"-
Con un año de retraso...
Después de cuatro días oscuros vino el frío. Se instaló diciembre con toda la tristeza posible y el futuro anhelado se congeló sin previo aviso. La sorpresa dolió por la inoportunidad de la fecha elegida y las circunstancias complicaron aún más las cosas. Estuve donde debía, por más que fuera un lugar inapropiado e inhóspito. Fue una noche en vela y el falso calor de los cuerpos pegados, el aliento y las lágrimas insuflaban un poco de vida a todo lo que moría en esas horas. En otro lugar se celebraba una fiesta y el nosotros que ya no éramos por más que yo me empeñara en que sí fuimos los ausentes aunque nadie nos echara de menos. Por la mañana lluvia y viento, el dolor, la vergüenza y la duda bajo paraguas que no amortiguaban el llanto ni el golpe. A mediodía salió el sol. En otro lugar se celebraba una comida a la que me hubiese gustado asistir. Hubo alcohol y un partido de fútbol. Todos se divirtieron y se emborracharon. Yo regresé a mi casa sola, comí sopa caliente aunque no cabía nada en mi estómago atragantado y lloré al ver sobre la mesa el regalo preparado para la fiesta a la que no fui. Tomé pastillas para dormir y no soñar, aferrada a la esperanza de que pudiera haber vuelta atrás. Pero aquel último lunes de noviembre sólo hubo gritos y llanto al teléfono. El insulto del que no tiene argumentos y la desesperación del desahuciado cuando la decisión unilateral está tomada y no hay razones que la expliquen. Todo el amor de golpe arrebatado sin opción a reclamación alguna. Y un sermón sobre la importancia de mantener la compostura, de no perder las formas.
Se instaló diciembre con el frío, la nieve y la tristeza. Me decían que estaba más guapa que nunca y probablemente fuera verdad, aunque yo no me lo creyera. Agradecí la amistad mostrando alegría. Acudí a comidas que acabaron en besos en la boca y bailes sucios. Vencer los miedos fue acierto y descubrimiento. Una cena improvisada de puente me desveló la personalidad oculta del que hasta entonces era casi un desconocido y me dio motivos para no estar triste. Lo que al principio viví como una pérdida al final fue ganancia de muy buenos amigos que trajeron felicidad a mi vida.
Se instaló diciembre con el frío, la nieve y la tristeza. Me decían que estaba más guapa que nunca y probablemente fuera verdad, aunque yo no me lo creyera. Agradecí la amistad mostrando alegría. Acudí a comidas que acabaron en besos en la boca y bailes sucios. Vencer los miedos fue acierto y descubrimiento. Una cena improvisada de puente me desveló la personalidad oculta del que hasta entonces era casi un desconocido y me dio motivos para no estar triste. Lo que al principio viví como una pérdida al final fue ganancia de muy buenos amigos que trajeron felicidad a mi vida.






