La vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera. -Manuel Vicent-

Es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz.-Nietzsche-

La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae.-Sergi Bellver-

lunes, 14 de julio de 2008

Inmediateces (XI)


DESCALZA

Me regalas zapatos de tacón y me repites lo mucho que te gustan.

Lo que no sabes es que tengo los pies delicados.

Siempre te vas a tiempo de no ver las ampollas que hinchan mi piel desnuda.

jueves, 10 de julio de 2008

Memorias de verano I


Julios de infancia en Madrid.

Mis veranos nunca fueron de mar ni de playa. Tuve que crecer, cumplir los 20, para viajar a mares que nunca sentí míos.

Veranos de hija única que había aprendido a no aburrirse demasiado, que inventaba cuentos, que imaginaba historias, que rellenaba los Libros de Vacaciones Santillana por diversión.

Veranos urbanos, de rebajas, cines y piscinas. Piscinas municipales, excursiones de día entero, mi madre y yo. Santa Eugenia, el Canoe, La Elipa, el Canal, la Ciudad Deportiva del Real Madrid, la M-86. Filetes empanados, tortilla de patatas, frigo-dedos de fresa, cornetes de vainilla. Libros y crucigramas. Ojos rojos y after sun por la noche. Cola cao frío para cenar, con grumos que nunca se deshacían. Piel caliente, cansancio y felicidad en pijama de manga corta.

A La Dehesa iba de invitada. Amigas, granizados de limón. Días eternos, juegos de cartas, pulseras y trenzas. Niñas que éramos niñas, aún. La emoción de quedarse a dormir en casas ajenas que prometían otro día de piscina, un Peugeot 205 rojo petado de niños que se escondían debajo del asiento para poder entrar en el complejo militar.

Por las mañanas mi padre me llevaba a tiendas enormes donde compraba material de dibujo y a librerías de dos pisos con olor a libros nuevos. Me compraba palomitas en Callao y nos tomábamos el aperitivo en el barrio. Trinaranjus de naranja sin hielo para mí y patatas fritas en un bar que ahora es un Rodilla.

Mi madre me llevaba a las rebajas de El Corte Inglés y Galerías Preciados y me compraba jerseys de rayas porque me quejaba de frío al salir del cine, sesión de las cuatro.

Verano azul (yo tenía la misma edad de Tito, entonces), El Gran Héroe Americano (William Katt, mi primer amor televisivo), El coche fantástico, Galáctica, el Halcón callejero. Series de verano, de digestiones que nunca acababan.

El mes de julio se hacía eterno y no era más que la espera de las verdaderas vacaciones.


martes, 8 de julio de 2008

Ausencia

Busco rastros de ti en la cama. Rastros de piel, de sudor, de saliva. Mi mano acaricia la sábana y tú ya no estás, pero permanece tu huella en mis huesos. El instinto animal disparado de ganas de poseerse, de devorar la carne que sabemos nuestra. El ritual ensayado del deseo por fin desatado de los nudos del pudor. Los cuerpos intuyéndose y queriendo acoplarse en la llamada ancestral del cebo del placer. Todas las bocas abiertas, ávidas de lenguas y labios. Dientes que muerden, que se muerden, que chocan en una lucha salvaje, desesperada y violenta. Manos que se multiplican y no dan abasto a tanta piel por recorrer, que palpan, palmean, golpean, atrapan, juegan, acarician, sudan, buscan, suben, mojan, ciegan. Tus dedos mojados en mi boca que saben a mí. Mis dedos ahora mojados de mí sin ti. Ojos cerrados y mandíbula apretada de espacio vacío, de lecho deshabitado. Placer para nadie. Rabia solitaria. Temblor desperdiciado.

lunes, 7 de julio de 2008

Poemas de verano II


I

Sol de julio
que es quemazón
que es caricia
bálsamo que arde
en mi piel
en mi ánimo.

La hierba bajo la espalda
la superficie azul piscina
la música de otros veranos
en el mp3
y en la memoria.


II

Veranos de oro
donde sí pasaban cosas
aunque parecieran lentos
donde lo inesperado
se hacía esperar
en el aburrimiento y el tedio.

Camisas blancas
en la noche de agosto
lluvia de estrellas
bajo la luna cuadrada
deseos fugaces que caen
con el cometa perdido
y alborotan la soledad
de mis dieciocho años.

jueves, 3 de julio de 2008

Empate a cero

Y sigo futbolística, o futbolera.

Porque no siempre se gana.

Porque cuando se gana casi nunca es porque sí.

Porque detrás hay muchas horas, mucho esfuerzo, mucho entrenamiento, mucho trabajo en la sombra.

Y esto vale para el fútbol y para casi todo en la vida.

Aunque no siempre, casi siempre se cumple.

El triunfo es lo visible. Lo que hay detrás, antes, no suele mostrarse, ni decirse.

De todo esto habla esta canción de Pablo Moro.

Escuchen, porque no sólo habla de fútbol.

Dedicada a los que nunca ganan. O a los que siempre pierden, aunque no estoy segura de que sea lo mismo.



EMPATE A CERO

El cielo no te dio magia en los pies.
las ordenes precisas, cubrir los huecos, bajar a defender.
En el centro del campo, recuperando balones
soltándosela rápido al que se lleva la gloria de los goles.

Y tantos años, tantas botas,
tantos tacos, tanto esfuerzo
y no ganar ningún trofeo ni jugar un Mundial.
Tanto barro, tantas rodillas,
tanto domingo, tantas dobles amarillas
para no llegar nunca a la final.

Y pasar la vida en el centro del campo
hasta que encuentren en la cantera un recambio.
Pasar la vida en el centro del campo.
La experiencia es un grado bajo cero
el destino jugando siempre al fuera de juego
y en el marcador un aburrido empate a cero.


Nadie se compró la camiseta con tu nombre.
Haciendo el trabajo sucio: o pasa el balón o sólo pasa el hombre.
En el centro del campo, trabajando con los pulmones,
no fuiste el fichaje estrella ni la hinchada te dedicó canciones.

Y tantos años, tantas botas,
tantos tacos, tanto esfuerzo
y no ganar ningún trofeo ni jugar un Mundial.
Tanto barro, tantas rodillas,
tanto domingo, tantas dobles amarillas
para no llegar nunca a la final.

Y pasar la vida en el centro del campo
hasta que encuentren en la cantera un recambio.

Pasar la vida en el centro del campo.
La experiencia es un grado bajo cero.
El destino jugando siempre al fuera de juego

y en el marcador un aburrido empate a cero.